¿Descuidas tu salud en la oficina?

Salud en la oficina

Hay meses del año en que los propósitos y objetivos de salud están a la orden del día. Uno de ellos es este mes, Septiembre. Tras el verano, muchas personas han ganado unos kilos de más fruto de las vacaciones, las comidas fuera de casa, el incremento de alcohol consumido y demás situaciones que se repiten año a año.

Junto con el mes de Enero, es el mes de los gimnasios y piscinas, que ven como sus socios y afiliados aumentan en cantidad y hacen buenas sus agresivas campañas de marketing.

En esa vuelta a la rutina, las personas podemos centrarnos en exceso en nuestro tiempo fuera del trabajo y caer en el error de no cambiar ciertos hábitos que hacen que nuestro esfuerzo físico o de control en las dietas no tenga el efecto que esperamos.

El entorno laboral es clave en nuestro bienestar físico

La estabilidad en el trabajo repercute directamente en nuestra alimentación, emociones, estrés e hidratación. Todos estos factores son básicos para conseguir nuestros retos en salud de forma natural y progresiva. Para ello debemos minimizar las situaciones que nos generen estrés o malas vibraciones, ser capaces de no interiorizar cualquier discusión o discordancia con los compañeros, y canalizar toda esa energía hacia otra parte para que no nos afecte a la salud.

El agua es otro pilar básico en la salud de cualquier persona, hoy en día la mayoría de empresas disponen de fuentes de agua para los empleados de forma gratuita e ilimitada. De no ser así, podría ser una buena idea hacer piña con otros empleados de la empresa para que se valore la posibilidad de incorporar un servicio de fuentes de agua y así no tener que llevar el botellín de casa, con el gasto que supone diariamente para el empleado. Ahora bien, que este coste no nos prive de llevar agua al trabajo, ya que es esencial mantenerse hidratado durante la jornada laboral para poder renovar la energía e hidratación que nuestros órganos vitales necesitan para su correcto funcionamiento.

Finalmente, la alimentación también hay que controlarla dentro de la oficina. De poco servirá salir a correr diariamente por la tarde, si no ajustamos nuestra dieta a las pautas saludables que se establecen en la pirámide de la alimentación recomendada.

Llevar tupper al trabajo es una forma perfecta de controlar las proporciones de cada tipo de alimentos, nutrientes, vitaminas y demás que ingerimos diariamente. Y al hablar de tupper no nos referimos a comidas precocinadas que únicamente tengamos que calentar en el microondas. De nuevo esta alternativa aumenta en exceso las grasas, sales y azúcares que ingerimos, y hace que no podamos gestionar nuestra alimentación de forma óptima.

Por otra parte, que la comida de menú del día sea una tradición esporádica (tal vez semanal) y no un hábito por falta de tiempo o ganas en prepararnos la comida diariamente.

Siguiendo estas pautas básicas, “la vuelta al cole” será a buen seguro mucho más saludable de lo que sería de otro modo, y veremos así como nuestros esfuerzos por recuperar la figura tienen efecto sin necesidad de cambios drásticos en nuestro ritmo de vida o alimentación diaria.

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