¿Mandas tú o tu estrés?

Trucos contra el estress

Gestionar la salud personal es algo que no siempre nos tomamos con la seriedad y relevancia que tiene. Y es que mientras conservamos la salud y tiramos de energía y reservas todo va bien, pero lo cierto es que el cuerpo no se puede malgastar ya que el paso del tiempo no perdona.

El origen de los principales males de toda persona es el estrés, ya sea laboral o familiar.

Asuntos como el alquiler de un piso, la limpieza en el hogar, las compras semanales, la recogida de los niños del colegio, las comidas y un largo etcétera se entremezclan con unas obligaciones laborales que muchas veces van más allá de las ocho horas diarias que muchos dejan atrás a menudo.

Picos de estrés sí, instalarse en él no

El estrés familiar se puede reducir con una apropiada asignación de tareas y seguimiento de las mismas por todos los integrantes (padres, madres e hijos). Ahora bien, siempre de la teoría a la práctica hay un trecho, y a menudo las incompatibilidades horarias provocan que unos acaben asumiendo un peso mayor al resto y que acaba por convertirse en normalidad. Ese es el principal error a la hora de lidiar con el estrés familiar, y es pasar de la excepción a la norma. Cuando todos se acostumbran a que cierta persona realice unas tareas, creen que tiene energía para hacerlo sin problema y que no afecta a su salud psicológica o física. Lo cierto es que, de haber desequilibrios en estas asignaciones, deberían marcarse objetivos temporales en que se hayan solucionado o matizado, para que esa situación no acabe por ser la tónica habitual.

La clave: el descanso

¿Cuánto duermes entre semana? ¿Crees que es suficiente?

El cuerpo se puede a la vez acostumbrar a niveles de descanso y sueño reducidos, que aprendemos a sobrellevar y normalizar, pero de nuevo son una fuente habitual de estrés y enfermedades a medio y largo plazo.

Dormir no es un lujo, sino una necesidad. Cada persona es diferente, pero todo el mundo debería evitar dormir diariamente menos de 7 horas, siendo 9 en todo caso una cifra máxima para no excedernos tampoco en el descanso diario.

Y es que cuando falta tiempo para acabar con los proyectos laborales o para las tareas del hogar obligatorias, acabamos por recurrir a la reducción de horas de sueño como comodín para poder llegar a todo, algo que podría ser una solución puntual pero que de nuevo no debería ser en absoluto una práctica habitual.

Si no estamos cumpliendo estas pautas básicas de salud, estaremos siendo víctimas de nuestro propio estrés y este, tarde o temprano, nos envía su factura.

1 comentario
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1 comentario

  1. Alejandro says:

    Ví un video de una conferencista, de quien no recuerdo el nombre, que aseguraba que el estrés podía ser beneficioso ya que nos puede proporconar la energía que necesitamos para cumplir con nuestras tareas. Según ella, lo que hace peligroso el estrés es precisamente pensar que es peligroso.

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