Tuppers más pequeños para controlar tu dieta

Adelgazar en la oficina

A la hora de seguir una dieta, la clave entre que sea eficaz o no está a menudo en las cantidades que ingerimos de cada alimento. Y es que podemos pasar a regularizar el tipo de comidas a las que nos habituamos, pero en las cantidades incorrectas puede ser igual o peor el remedio que la solución, dejándonos con una carencia vitamínica si no se ajusta o bien con un exceso por otra parte.

¿Haces dieta y no consigues bajar de peso?

Podría ser que estuvieras siguiendo unas pautas adecuadas pero no en las cantidades esenciales. Este hecho es especialmente común cuando no se acude a un nutricionista por ejemplo y se empieza una dieta por cuenta propia sin pesar las cantidades o tener una idea general de lo que se debe comer diariamente.

Cómo hacer dieta en la oficina

Beber agua en la oficina es otra recomendación que a menudo nos saltamos a causa del estrés o el simple olvido. ¿Cuántas veces no os ha pasado que os levantáis tras la jornada laboral y advertís que no habéis bebido en todo el día? El agua en la oficina es esencial, y una falta de ingesta en esta línea puede provocar que nuestros órganos funcionen a un rendimiento menor, aparato digestivo incluido por supuesto.

Así pues, llegamos a la clave del artículo: las raciones. Una forma muy efectiva de no excedernos es utilizar, tanto en casa como en el trabajo, platos pequeños. Y es que tenemos una tendencia inconsciente a llenar los platos siempre, tal vez por un sentido de la harmonía o la simetría, pero lo cierto es que cuando el plato es más grande tendemos a poner más cantidad ya que de otro modo nos parece escaso.

En la oficina, ante todo debemos evitar los peligrosos “menú del día” sobre los que no tenemos ningún control en lo referente a aceites y salsas utilizadas en la cocina. Está bien escapar de la rutina y bajar con los compañeros a comer fuera una vez por semana, pero si esta es nuestra rutina habitual partiremos en desventaja a la hora de equilibrar nuestra dieta.

Por este motivo, llevar nuestro propio tupper a la oficina es esencial para controlar qué ingerimos y en qué medidas. Y para combatir nuestro afán por llenar los recipientes, podemos optar por comprar algún tupper en formato más pequeño y medir bien qué cantidades pueden entrar en él. A buen seguro os sorprendéis y veis que con tuppers más pequeños podemos incluir raciones de entrantes y principales adaptadas a las cantidades recomendadas para nuestra dieta. No os sobrará y tampoco os faltará, así por una parte no tiramos comida y por la otra ajustamos y regulamos nuestra dieta.

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